"El grado del éxito de un hombre lo determina el dominio que tenga sobre sí mismo, mientras que la profundidad de su fracaso lo determinará la forma en que se abandone..."
Leonardo Da Vinci

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domingo, 24 de abril de 2016

HABLEMOS SOBRE AUTOESTIMA

Hoy tengo ganas de hablar sobre autoestima, que es la evaluación que efectúa y generalmente mantiene el individuo con respecto a sí mismo, expresa una actitud de aprobación o desaprobación e indica en qué medida el individuo se cree capaz, importante, digno y con éxito. Pero es aún más que ese sentido innato de nuestra valía personal. Es tan importante tener una sana autoestima...!! Así que aquí les comparto mis reflexiones al respecto.

Es sabido, y cada vez se está tomando más conciencia de ello, que así como un ser humano no puede realizar su potencial sin una sana autoestima, tampoco puede hacerlo una familia ni una sociedad cuyos miembros no se respetan a sí mismos, no valoran su persona ni confían en su mente.

La autoestima es una necesidad humana fundamental. Su efecto no requiere ni nuestra comprensión ni nuestro consentimiento. Funciona a su manera en nuestro interior con o sin nuestro conocimiento.

Mucho se dice sobre autoestima, y son muchos los conceptos que circulan. Me parece oportuno hacer referencia en primer lugar al origen etimológico de la palabra estima: ésta deriva del latín aestimare, que significa valorar, apreciar, reconocer el mérito.

Nathaniel Branden (2013, 1ª. edición en Argentina) define a la autoestima como la confianza en nuestra capacidad de pensar, en nuestra capacidad de enfrentarnos a los desafíos básicos de la vida; la confianza en nuestro derecho a triunfar y a ser felices; el sentimiento de ser respetables, de ser dignos, de tener derecho a afirmar nuestras necesidades y carencias, a alcanzar nuestros principios morales y a gozar del fruto de nuestros esfuerzos.

Stanley Coopersmith (1969) considera a la autoestima como la parte evaluativa y valorativa de nosotros mismos, constituida por el conjunto de creencias y actitudes de una persona sobre sí mismo. En 1981, Coopersmith corrobora sus definiciones afirmando que la autoestima es como la evaluación que una persona realiza y mantiene comúnmente sobre sí mismo, se expresa a través de sus actitudes de aprobación y desaprobación, indicando el grado en que cada persona se considere capaz, significativa, competente y exitosa. Añade además que no está sujeta a cambios transitorios, sino más bien es estable al tiempo aceptando que en determinados momentos se dan ciertos cambios, expresado en las actitudes que toma sobre sí mismo.

Esta valoración se puede dar en distintos ámbitos (ámbito social, familiar y escolar) y depende del mundo empírico del individuo.

La esencia de la autoestima es confiar en la propia mente y saber que somos merecedores de la felicidad. Es una fuerza motivadora, inspira un tipo de comportamiento e influye directamente en nuestros actos. Hay una retroalimentación permanente entre nuestras acciones mundanas y nuestra autoestima. El nivel de nuestra autoestima influye en nuestra forma de actuar y nuestra forma de actuar influye en el nivel de nuestra autoestima.

Con una autoestima alta será más probable que me esfuerce ante las dificultades. Con una autoestima baja lo más probable es que renuncie a enfrentarme a las dificultades. Si me respeto y exijo a los demás que me traten con respeto, me mostraré y comportaré de manera que aumente la probabilidad de que los demás respondan de forma apropiada. Cuando lo hagan, mi creencia inicial saldrá reforzada y confirmada. Si no me respeto a mí mismo y acepto la falta de respeto o el abuso transmitiré inconscientemente este trato y algunas personas me tratarán de la misma forma.

El valor de la autoestima radica en que nos permite vivir mejor, responder a los desafíos y a las oportunidades con mayor ingenio y de forma apropiada, y afirmar nuestras capacidades y habilidades, y entender nuestras limitaciones. El no aceptarse a sí mismo, el no valorarse, el no amarse y no respetarse, el vivir criticándose da origen a varios de los conflictos en los seres humanos: dificultades en el trabajo, no poder concretar relaciones afectivas saludables, enfermedades, etc. 

Cuando los padres no se valoran, es difícil que valoren a sus hijos y que puedan transmitirles el autocuidado.

Una persona con alta autoestima se valora, es honesta, es responsable, es compasiva e íntegra, logra dar y recibir amor, se tiene confianza, valora a los demás y los respeta, y ante una crisis siente que puede superarla y confía en sí misma para salir adelante.

Una persona con baja autoestima piensa que vale poco, desconfía de los demás, cree que puede ser maltratada o menospreciada, teme, se aísla, no se arriesga, se desespera ante una situación que no se resuelve como ella necesita.

El nivel de la autoestima tiene profundas consecuencias en cada aspecto de nuestra existencia, impacta en todos los órdenes de nuestra vida: 
- determina la persona que elegimos como pareja, la carrera que estudiamos, el trabajo que conseguimos, los amigos que frecuentamos, los proyectos que emprendemos; 
- determina  la forma de actuar en nuestro trabajo, nuestro trato con la gente, la forma de relacionarnos con la pareja, con los hijos, con los amigos, y en el nivel de felicidad que alcancemos.

Un buen desarrollo del sentido de valía personal y de autonomía se correlaciona significativamente con la amabilidad, la generosidad, la cooperación social y con un espíritu de ayuda mutua. El comportamiento de una persona es directamente proporcional al concepto que tiene de sí misma.

La integridad, sinceridad, responsabilidad, compasión, el amor y la competencia, todo surge con facilidad en aquellos que tienen una elevada autoestima. Tienen la sensación de que son importantes, de que el mundo es un buen lugar, pueden pedir ayuda a los demás y a su vez confiar en sus propias capacidades.

La autoestima es una necesidad, es decir, la necesitamos para funcionar eficazmente. Es una necesidad porque nos proporciona una contribución esencial para el proceso vital, es indispensable para un desarrollo normal y saludable y tiene valor para la supervivencia. Podemos decir también que es una necesidad urgente, ya que su ausencia altera la capacidad para funcionar, por eso decimos que tiene valor de supervivencia. Como lo expresa Maslow, en su jerarquía de las necesidades humanas, donde ubica a la necesidad de autoestima en segundo lugar.

Una autoestima positiva es, según Branden (2013), como el sistema inmunitario de la conciencia, que proporciona resistencia, fuerza y capacidad para la regeneración. Por lo tanto, ante situaciones de adversidad estaremos mejor preparados para sobreponernos teniendo una alta autoestima.

La autoestima tiene dos componentes relacionados entre sí:
-          La eficacia personal
-          El respeto a uno mismo

La eficacia personal es la sensación de confianza frente a los desafíos de la vida. Significa confianza en el funcionamiento de mi mente, en mi capacidad para pensar y entender, para aprender, elegir y tomar decisiones; confianza en mi capacidad para entender los hechos de la realidad que entran en el ámbito de mis intereses y necesidades; en creer en mí mismo; en la confianza en mí mismo.

El respeto a uno mismo es la sensación de considerarse merecedor de la felicidad. Es reafirmarme en mi valía personal, en mis pensamientos, mis deseos y mis necesidades.

La eficacia personal y el respeto a uno mismo son un pilar doble de una autoestima saludable; si falta uno de ellos, la autoestima se deteriora. Podemos decir, entonces, que la autoestima es la disposición a considerarse competente para hacer frente a los desafíos básicos de la vida y sentirse merecedor de la felicidad.

¿Cómo está tu autoestima en este momento??

Seguimos en la próxima entrada.

miércoles, 30 de diciembre de 2015

FELIZ AÑO 2016!!!!

Cuando termina un año nos detenemos a reflexionar sobre todo lo que nos ha sucedido, todo aquello que hemos vivido y aprendido, y queremos que en el año nuevo que llega todo en nuestra vida mejore, y nos haga seguir creciendo y evolucionando.

Lo que ya pasó nadie podrá modificarlo; llegó el momento de poner tu mirada en el aquí y ahora y tener la seguridad de que puedes alcanzar niveles superiores. Este año 2016 es tu año para iniciar o completar tus proyectos, no te paralices ante las dificultades, fortalece tu fe, tienes que tener mente enfocada en lo que buscas conseguir y así lo lograrás.

Las cosas más alucinantes pueden pasar en un instante, posees un increíble don y está todo de tu parte para volver reales tus sueños.

Goza de tu vida en forma intensa; es mi deseo que este nuevo año la buena estrella esté contigo.



Buenas cosas vienen para aquellos que creen.
Cosas mejores vienen para aquellos que son pacientes.
Pero las mejores cosas vienen para aquellos que no se rinden.


¡FELIZ 2016!

jueves, 15 de octubre de 2015

CUMPLIR LOS SUEÑOS!!

Hola amigos! los tenía un poco abandonados! Pero acá estoy para compartirles un link que me pareció sumamente interesante porque está relacionado con el espíritu de este blog, que nos invita a reflexionar y a sanarnos interiormente, buscando diferentes alternativas para cumplir nuestros sueños, entre otras cosas.

Espero les sea útil como a mí!

http://www.elciudadano.cl/2015/10/07/219615/renuncie-y-no-me-he-muerto-de-hambre/?utm_campaign=shareaholic&utm_medium=facebook&utm_source=socialnetwork

RenuncieCarolinaChavatePrincipal
La escritora Carolina Chavate reflexiona acerca de lo complicado de obtener éxito, felicidad y satisfacción, haciendo algo que no se ama. “No hemos venido a este mundo a hacer cosas que odiamos a cambio de unos cuantos pesos, sería pedirle demasiado poco a la vida”.
Renuncié a mi trabajo y no me he convertido en un monstruo como Gregorio Samsa, estoy bien. De hecho nunca me había sentido con tanta energía creativa y me parece que eso es bueno.
Creo que la mayor parte de eso que llamamos presión social puede resumirse en una pregunta cotidiana: “¿En qué trabajas?, ¿Para quién o en dónde trabajas?” El mundo no está preparado para escuchar la respuesta de “haciendo realidad un sueño, un proyecto personal”, “obteniendo inspiración para mi libro”, “estoy creando una serie fotográfica de lo que la gente pisa con la suela de sus zapatos”, “hago dibujitos y los publico en mis redes sociales”, “me gusta ir a ver pelis y después reseñarlas en mi blog”, “hago croché”, ”tengo un taller de vitrales en casa”, “toco el Ukelele”, “entrevisto gente en la calle”, “hago malabares”, “bailo”, “cocino y experimento con alimentos”, o “viajo y cuento historias del movimiento del mundo”.
NO.
El mundo no está preparado para escuchar que tienes escrita una lista de objetivos idealistas, aunque sean específicos, medibles, alcanzables, aunque tengan sentido y significado; y que además estés tratando de tachar punto por punto de esta lista. El mundo además cree que esa es la opción fácil, cuando en realidad cuesta y cuesta desde adentro porque la verdad es que para ese mundo, es más fácil complicar que simplificar.
Me cuesta creer que haya gente de mi edad que sigue soñando con jubilarse para dedicarse a aquello para lo que nació cuando tenga prescripción médica para enfermedades derivadas del estrés de toda una vida, pantuflas y por fin libere la hipoteca de una casa llena de cosas inútiles que no podrá llevarse a la tumba. ¿Por qué seguimos viviendo como si fuera a haber tiempo siempre? (una vieja pregunta).
Ayer por ejemplo estuve caminando por el centro y curiosamente en diferentes momentos, me encontré con tres amigos. Todos de escalas socioeconómicas diferentes (así nos miden ¿no?). Uno es vendedor ambulante de películas (tiene las mejores siempre), otro es profesional, talentoso y empleado. El tercero, un gerente de un importante lugar de la ciudad. Eran las 5:30 pm y los tres estaban devastados, ojos rojos, lentos, torpes. No eran lo que yo he conocido de ellos. Por supuesto me hicieron espejo, me vi a mi misma hace meses, secándome.
Cuando estamos ocupados nos volvemos estúpidos, estoy convencida de que las mejores ideas, proyectos y la mejor versión de nosotros mismos surge cuando nos regalamos tiempo… y esto es raro porque nacemos con tiempo pero malvendemos las horas de nuestra vida a empresas y a proyectos en los que no creemos y cuyos valores no compartimos.
En la edad media, el Feudalismo decía que teníamos que poseer tierra para ser felices, luego vino la era industrial inventando necesidades que comprar para alimentar el capital y hacernos sentir miserables sino lo teníamos y ¿ahora? No soy yo la única que siente que las cosas están cambiando, ésta generación tiene muchas cosas qué decir.
SER + HACER +TENER = NACER + ESTUDIAR + TRABAJAR + COMPRAR +REPRODUCIRSE +MORIR
Todos los días leo posts, tuits o converso con amigos y me convenzo de que resulta extremedamente complicado obtener éxito/felicidad/satisfacción o que nos vaya bien, haciendo algo que no amamos. Yo creo que no hemos venido a este mundo a hacer cosas que odiamos a cambio de unos cuantos pesos, sería pedirle demasiado poco a la vida, y eso es algo que la muerte súbita de tres seres queridos me ha enseñado.
Tampoco es justo dejar de hacer algo que amamos por dinero y para ello hay que estar muy conectado con los pocos deseos, deben ser pocos, que nos son esenciales. (Ahora parezco Coelho… perdón, es lo que me atraviesa en este momento y este es mi blog).
Hace meses escribí una historia para una revista que me remuneró económicamente por ello. No pude estar más feliz y lo tomé como una señal. El editor, a quien admiro muchísimo, me reseñó como “escritora colombiana”. Lo que me sorprendió de esto es que alguien muy cercano a mí me dijo que era una pretenciosa, que yo no era escritora “tenés que poner que sos abogada, ese es tu título” ¿Abogada? pero si yo no ejerzo, ¿Qué dirían los realmente abogados de alguien como yo?
Voy a cumplir 27 y tengo varios diplomas de los cuales uno o dos me hacen sonreír. Al mirarlos comprendo que el oficio (hermosa palabra) no nos lo da nuestro título. El oficio, nos lo da nuestro talento. Escribir, para mí es una forma de respirar, no son solo signos de colores que se escurren en una página, no es solo seguir llenando libretas Moleskine compulsivamente.
Hace poco leí que lo único que necesitamos para convertirnos en artistas (léase Escritores) es la capacidad de asombro. He dedicado estos últimos días a salir a buscar lugares y personajes que habitan el mundo para encontrar así aquello que nos hace sentir vivos…a todos.
Entonces, ¿no soy escritora? o ¿tengo que ganarme el premio Alfaguara, un nobel, y esperar a que alguna editorial me haga digna de ser explotada por las regalías de un libro para que después me entrevisten y algún círculo de intelectuales me destroce? o ¿puedo seguir autopublicándome, escribiendo por encargo y seguir creando con confianza y disciplina?. El mundo necesita seres que pongan su talento a circular en este proyecto colectivo que se llama planeta tierra. Así vibra la cosa, nada es original pero vale la pena poner al servicio de los demás esas pequeñas cosas que bien enfocadas nos hacen únicos y así ir desarrollando y perfeccionando lo que amamos hacer.
¿Y esto cómo para qué o qué?
Para vivir. El dinero llegará como consecuencia, como valor o señal de que le estamos aportando algo al mundo o a la sociedad a la que elijamos pertenecer. Esto hasta el más racional lo sabe, el dinero fluye y como se va, vuelve. Después de todo el dinero es, lo que hagamos con él. Algunos aún sueñan con acumularlo… yo creo que en ese sentido, es más importante la creatividad que el dinero.
Me quedo con esa frase que le escuché a Pepe Mujica, uno va haciendo suyas algunas frases, “Cuando tú compras con plata, no compras con plata, compras con el tiempo de tu vida que tuviste que gastar para ganar esa plata”… hay que escuchar a los sabios.
Así que la próxima vez que alguien me pregunte ¿En dónde trabajas o a qué te dedicas? voy a responder soy escritora… freelance.

lunes, 27 de julio de 2015

CURSO VIRTUAL DE INTRODUCCIÓN A LA SOCIOTERAPIA

Finalmente llegó el momento tan esperado!! Se abrió la inscripción para el Curso Virtual de Introducción a la Socioterapia. Es una gran oportunidad para tomar contacto con una forma alternativa de intervención desde el Trabajo Social, en la que venimos trabajando desde hace años un grupo de trabajadores sociales de Argentina, Latinoamérica, EEUU y España.
Nuestro primer paso es la organización de este curso, en forma conjunta con la Universodad de Flores.
Los esperamos a todos los colegas en el aula virtual!!!


domingo, 12 de julio de 2015

CONSULTORIO DE ORIENTACIÓN Y ASESORAMIENTO SOCIO FAMILIAR

Es un espacio de reflexión, supervisión y asesoramiento para personas, familias y profesionales de las ciencias sociales, basado en el modelo de intervención socioterapéutica con familias desde la metodología del Trabajo Social, de mi autoría, en el cual logré integrar la metodología de intervención propia del Trabajo Social con cuatro modelos de intervención con familias del enfoque sistémico.

Realizo atención personalizada a personas y familias que se encuentren atravesando una situación de crisis, conflicto o dificultad a nivel personal, familiar, relacional o laboral, o una enfermedad que implique modificar la cotidianeidad, con el fin de brindarles herramientas tendientes a mejorar los sistemas de relaciones y comunicación, y capacitarlos, orientarlos y asesorarlos para que logren la satisfacción de sus necesidades y la resolución de sus problemáticas a través de la autogestión y del empleo de sus propios recursos y capacidades.

Nuevas formas de ser familia, nuevas formas de pobreza y exclusión, nuevos padecimientos, mayor demanda de lo social, “una nueva cuestión social”. Así nos encontró este nuevo siglo, en donde la automatización, la inseguridad, la incertidumbre y el aislamiento llevan a una constante y progresiva alienación, y en donde se hace necesario  implementar otros recursos, otras modalidades técnicas, otras formas de abordar las problemáticas tanto individuales, como familiares y sociales en general. 

La intervención profesional del trabajador social se relaciona con la vida cotidiana, se vincula con los espacios microsociales, como constructores de sentido. Este punto implica una mirada a lo macro social desde allí y especialmente desde la palabra de ese otro que se convierte en el centro de la acción. No de manera individual. Esta visión del otro implica reconocerlo como sujeto histórico social. 
Es decir, se busca el enfoque participativo de la acción profesional en cualquier área de intervención, analizando la problemática familiar y brindando herramientas para mejorarla o modificarla. Se enfatiza la fortaleza de la familia, se trata de detectar y potenciar los elementos positivos con el fin de promocionar la salud y el bienestar familiar. 

La intervención del Trabajo Social, entonces, se direcciona a atenuar y/o disminuir el padecimiento de quien consulta, pero especialmente en función de la recuperación de sus lazos sociales, es decir, de su vinculación histórico social con los otros. 

La función del trabajador social es desarrollar acciones tendientes a dar satisfacción a las necesidades expresadas por la persona o la familia. Para ello se establece un proceso de ayuda que permite la vinculación con la red de recursos, bienes y servicios disponibles en la sociedad, así como la generación de instancias de reflexión tendientes al desarrollo personal, la autogestión y la capacidad para tomar decisiones. 

Hoy en día se habla mucho de las “familias disfuncionales”, pero como dice Minuchin (1994), en las familias no hay buenos y malos, sino personas atrapadas en pautas de desarmonía con las que se derrotan a sí mismas. 

Por lo tanto, es importante saber que las familias tienen recursos inexplorados de apoyo, amor y cuidado, y que el bien de todos también será el bien de cada uno. Por lo tanto, hay que ayudarlos a ver el contexto más amplio del ser individual: el ser de la familia.

Partiendo, entonces, de los recursos que la familia tiene se puede continuar trabajando aprovechando esos recursos vinculares que serán los que apunten a lograr algunas transformaciones y modificaciones en la vida cotidiana de sus miembros.

Comunicate conmigo al mail: maritaguerrini@gmail.com

Lic. en Servicio Social María Eugenia Guerrini -  MP 7171

RESILIENCIA, la capacidad de autosostenerse, por Alberto D. Fraile Oliver

Hace algún tiempo, la palabra sostenibilidad se puso de moda. En pocos años pasó de ser un concepto exótico a convertirse en una palabra maltratada y explotada por todos. Si hubiéramos aplicado el significado de la palabra sostenibilidad (el equilibrio de un sistema con los recursos del entorno) la mitad de lo que la hemos citado, ahora no necesitaríamos con urgencia recurrir a una nueva palabra: resiliencia. 

Permíteme querido lector que te hable de ella. Es un poco rara, pero su importancia es vital en este momento. Los ingenieros, psicólogos y ecólogos la conocen bien pero ha llegado el momento de que dé el salto al lenguaje cotidiano y la incorporemos todos a nuestro vocabulario, porque el significado de la palabra resiliencia tiene mucho que aportarnos en los próximos años. 

Resiliencia no es otra cosa que la capacidad de un sistema de absorber impactos. En el mundo de la psicología Boris Cyrulnik ha trabajado mucho sobre este concepto y lo define como “el resorte de aquellos que después de recibir un golpe, pudieron superarlo e, incluso, salir reforzados”. 

Tiene un origen similar a la palabra estrés pero con matices diferentes. Si el estrés es un término tomado de la mecánica que define el esfuerzo al que está sometido un material (por ejemplo, una viga), la resiliencia se usa en la física de los materiales para expresar la capacidad de recuperación de ese esfuerzo. De la misma forma que un objeto abollado recobra su forma primitiva si tiene la suficiente elasticidad, los seres humanos dotados de una resiliencia natural o adquirida serán capaces de salir de un colapso si consiguen desarrollar plasticidad interior. 

Esta plasticidad se puede manifestar ante la destrucción, mostrando una gran facultad de proteger la propia integridad bajo presión y frente a la adversidad, estableciendo una actitud vital positiva pese a circunstancias difíciles. 

El renacer del Ave Fénix 

La resiliencia es la capacidad de autosostenerse. Se empezó a estudiar en psicología al observarse que algunos niños y adultos lograban salir adelante después de haber sufrido situaciones adversas graves. Los psicólogos empezaron a preguntarse qué características hacían que unas personas se recuperaran antes de un colapso y se dieron cuenta que compartían tres ragos principales: 

La capacidad de juego y el sentido del humor. 

La habilidad de no tomarse las cosas tan a pecho permite relativizar y no derrumbarse ante la adversidad 

El sentimiento de esperanza. 

Para ello es fundamental tener al menos a alguien en quién apoyarse. Son imprescindibles los vínculos que enriquecen y aportan luz al final del túnel. 

El autosostén. Es necesario encontrar los elementos que devuelvan la autoestima y la confianza para sentir que el universo es un lugar amable y no siempre hostil. 

En resumen, una persona resiliente es aquella que se toma un reto como una diversión y no como una desgracia. No se trata de ser invulnerable, sino de ser capaz de generar recursos propios para salir fortalecido de situaciones complicadas. La clave está en tomarlas como un desafío que alecciona y estimula y no como una fatalidad del destino. 

Esto también se puede aprender 

Nadie dijo que la vida fuera fácil. Todos nos enfrentamos a acontecimientos duros: la muerte de un ser querido, una enfermedad complicada, experiencias laborales difíciles, problemas serios de pareja, la soledad, el aislamiento social, la competitividad, el desempleo, los problemas económicos… Ante estas situaciones las personas reaccionan de distinta manera según su grado de vulnerabilidad o resiliencia. 

Todos podemos desarrollar nuestra capacidad de resiliencia. Para ello hay que estar dispuesto a cambiar las propias actitudes, entrenarse en técnicas de modificación del pensamiento, aprender a interpretar los acontecimientos de otra manera, recuperando la capacidad de reflexionar sobre sí mismo, trabajándose la valoración de la propia personalidad, adquiriendo habilidades sociales como la asertividad, aprendiendo a hablar positivamente… 

Pistas para desarrollar la resiliencia 

La introspección. Ser capaces de entrar dentro de uno mismo, observarse y reflexionar. 

La independencia. Ser capaces de establecer límites emocionales y físicos entre uno mismo y los ambientes adversos. Sin aislarse, claro. 

La iniciativa. Se trata de afrontar los problemas y ejercer control sobre ellos. 

El sentido del humor. Que nos capacita para ver el lado cómico en las situaciones adversas. 

La creatividad. Que trae orden y belleza a partir del caos y el desorden. Y permite canalizar emociones como la soledad, el miedo, la rabia y la desesperanza. 

La ética. Que nos ayuda a desear una vida personal y social digna y estable, un compromiso con ciertos valores elevados que nos permite tomar decisiones. 

Los vínculos sanos. Que nos permiten darnos a conocer y disfrutar de los otros. 


24 fortalezas para un carácter resiliente  de Sabiduría y conocimiento REVISTA NAMASTÉ 

1. Curiosidad, interés por el mundo 

Tener interés por lo que sucede en el mundo, encontrar temas fascinantes, explorar y descubrir nuevas cosas. 

2. Amor por el conocimiento y el aprendizaje 

Llegar a dominar nuevas materias y conocimientos, tendencia continua a adquirir nuevos aprendizajes. 

3. Juicio, pensamiento crítico, mentalidad abierta 

Pensar sobre las cosas y examinar todos sus significados y matices. No sacar conclusiones al azar, sino tras evaluar cada posibilidad. Estar dispuesto a cambiar las propias ideas en base a la evidencia. 

4. Ingenio, originalidad, inteligencia práctica 

Pensar en nuevos y productivos caminos y formas de hacer las cosas. 

5. Perspectiva 

Ser capaz de dar consejos sabios y adecuados a los demás, encontrando caminos no sólo para comprender el mundo sino para ayudar a comprenderlo a los demás. 

Coraje 

6. Valentía 

No dejarse intimidar ante la amenaza, el cambio, la dificultad o el dolor. Ser capaz de actuar según las propias convicciones aunque eso suponga ser criticado. 

7. Perseverancia y diligencia 

Terminar lo que uno empieza. Persistir en una actividad aunque existan obstáculos. Obtener satisfacción por las tareas emprendidas y que consiguen finalizarse con éxito. 

8. Integridad, honestidad, autenticidad 

Ir siempre con la verdad por delante, no ser pretencioso y asumir la responsabilidad de los propios sentimientos y acciones emprendidas. 

9. Vitalidad y pasión por las cosas 

Afrontar la vida con entusiasmo y energía. Hacer las cosas con convicción y dando todo de uno mismo. Vivir la vida como una apasionante aventura, sintiéndose vivo y activo. 

Humanidad 

10. Amor, apego, capacidad de amar y ser amado 

Tener importantes y valiosas relaciones con otras personas, en particular con aquellas en las que el afecto y el cuidado son mutuos. Sentirse cerca y apegado a otras personas. 

11. Simpatía, amabilidad, generosidad 

Hacer favores y buenas acciones para los demás, ayudar y cuidar a otras personas. 

12. Inteligencia emocional, personal y social 

Tener empatía. Ser consciente de las emociones y sentimientos tanto de uno mismo como de los demás, saber como comportarse en las diferentes situaciones sociales, saber que cosas son importantes para otras personas. 

Justicia 

13. Ciudadanía, civismo, lealtad, trabajo en equipo 

Trabajar bien dentro de un equipo o grupo de personas, ser fiel al grupo y sentirse parte de él. 

14. Sentido de la justicia, equidad 

Tratar a todas las personas como iguales en consonancia con las nociones de equidad y justicia. Dar a todo el mundo las mismas oportunidades. 

15. Liderazgo 

Animar al grupo del que uno es miembro para hacer cosas, así como reforzar las relaciones entre las personas de dicho grupo. Organizar actividades grupales y llevarlas a buen término. 

Moderación 

16. Capacidad de perdonar, misericordia 

Capacidad de perdonar a aquellas personas que han actuado mal, dándoles una segunda oportunidad, no siendo vengativo ni rencoroso. 

17. Modestia, humildad 

Dejar que sean los demás los que hablen de uno mismo, no buscar ser el centro de atención y no creerse más especial que los demás. 

18. Prudencia, discreción, cautela 

Ser cauteloso a la hora de tomar decisiones, no asumiendo riesgos innecesarios ni diciendo o haciendo nada de lo que después uno se pueda arrepentir. 

19. Auto-control, auto-regulación 

Tener capacidad para regular los propios sentimientos y acciones. Tener disciplina y control sobre los impulsos y emociones. 

Trascendencia 

20. Apreciación de la belleza y la excelencia, capacidad de asombro 

Saber apreciar la belleza de las cosas, del día a día, o interesarse por aspectos de la vida como la naturaleza, el arte, la ciencia… 

21. Gratitud 

Ser consciente y agradecer las cosas buenas que a uno le pasan. Saber dar las gracias. 

22. Esperanza, optimismo, proyección hacia el futuro 

Esperar lo mejor para el futuro y trabajar para conseguirlo. Creer que un buen futuro es algo que está en nuestras manos conseguir. 

23. Sentido del humor 

Disfrutar de la risa y las bromas, sonreír con frecuencia, ver el lado positivo de la vida. 

24. Espiritualidad, fe, sentido religioso 

Pensar que existe un propósito o un significado universal en las cosas que ocurren en el mundo y en la propia existencia. Creer que existe algo superior que da forma a nuestra conducta y nos protege. 

Fuente: Manual de clasificación Character Strengths and Virtues

miércoles, 3 de junio de 2015


VII CONGRESO INTERNACIONAL DE TRABAJO SOCIAL.

IX CONGRESO NACIONAL DE TRABAJADORES SOCIALES DE LA SALUD.
III CONGRESO NACIONAL E INTERNACIONAL DE REHABILITACIÓN SOCIAL Y OCUPACIONAL.
¨El Trabajo Social y la Rehabilitación Socioocupacional, su Actuación en los Procesos de Transformación Social¨
Mayo, 25 – 30 de 2015
HOTEL HABANA LIBRE 
La Habana, Cuba

En el mismo presenté un trabajo de mi autoría, inédito, titulado 

¨MODELO DE INTERVENCIÓN SOCIOTERAPÉUTICA CON FAMILIAS DESDE LA METODOLOGÍA DEL TRABAJO SOCIAL"

Considero de suma importancia la participación de los trabajadores sociales argentinos en espacios de intercambio profesional de esta categoría, que alimentan, fortalecen y enriquecen la formación continua, el intercambio, y la participación.
Como versa el texto de difusión del evento:

“Estos encuentros tienen la intención de facilitar el diálogo y la sistematización de las mejores experiencias prácticas y teóricas, así como la articulación de alianzas académicas entre instituciones y grupos de la sociedad civil, regionales e internacionales, que contribuyan a la elaboración e implementación de estrategias y políticas públicas en torno al Trabajo Social y la salud en particular, integrados a los procesos de transformación social.”


El trabajo que presenté pretende hacer un aporte a la metodología de intervención del Trabajo Social. El nuevo siglo nos encontró con nuevas formas de ser familia, nuevas formas de pobreza y exclusión, nuevos padecimientos, mayor demanda de lo social, en donde la automatización, la inseguridad, la incertidumbre y el aislamiento llevan a una constante y progresiva alienación, y en donde se hace necesario implementar otros recursos, otras modalidades técnicas, otras formas de abordar las problemáticas sociales y familiares. Esto implica nuevas categorías de análisis, nuevos saberes, nuevas formas de intervención, entendiendo que detrás de cada problema social hay un sujeto que padece.  La modalidad de trabajo de este modelo se desarrolló teniendo en cuenta la necesidad de abordaje profesional que surgió de las diferentes problemáticas personales y familiares que comenzaron a manifestar los usuarios de la Sala de Rehabilitación del hospital de Pergamino, en donde desempeño mi ejercicio profesional. Al comprobar que con las intervenciones que se llevaban a cabo no se lograban cambios significativos en las familias consultantes, se pensó en una forma alternativa de intervención desde el Trabajo Social, basada en el Tratamiento Social o Socioterapia.






 Tuve el honor que Alfredo Carballeda estuviera presente en mi presentación








Con colegas uruguayas


                                                              Con colegas cubanas

                                                               Con colegas argentinas
                              
                                                                     Con colegas uruguayas



Visita a un centro de salud de La Habana